Espejismos

Espejismos
Signos

lunes, 31 de enero de 2011

Nezahualcóyotl; coyote hambriento de flores y cantos


La poesía, es una de las manifestaciones creativas, más originales, que tiene el hombre para externar sus ideas y sentimientos. Etimológicamente se deriva de “poyesis”, término griego que significa crear. El mismo Aristóteles la definió como “imitación bella de la naturaleza”.


En su manifestación literaria, la poesía expresa pensamientos que el poeta (creador) refleja en un lenguaje diferente; metafórico. “No es oficio del poeta”, dice Aristóteles, “el contar las cosas como sucedieron, sino cual desearíamos hubieran sucedido, y tratar lo posible según verosimilitud o necesidad” (García Bacca 61). Los poetas, tienen la gran sensibilidad de encontrar las palabras exactas que reflejen su sentir: apasionado, triste, amoroso o filosófico, por mencionar sólo algunos. Por ello (los poetas) son considerados la voz de un pueblo, o de una época, que se deja acariciar por sus pensamientos convertidos en figuras literarias.


El pueblo de México a lo largo de su historia, ha visto nacer a grandes pensadores y artistas de la palabra. Remontándonos al periodo precolombino, resaltaremos a uno de los más sabios poetas que aparece sobre suelo Azteca; Alcomiztli Nezahualcoyotl, que forma parte del legado literario náhuatl.


Literatura Náhuatl.


En casi todas las culturas, las manifestaciones poéticas empezaron a surgir de manera oral. El caso de la poesía indígena mexicana, no fue la excepción. Estos cantos, propiamente dichos, se daban a conocer por el tlamatinime[i] en las ceremonias religiosas, formando parte de los rituales sagrados. Así, los tlahcuilos[ii] las registraban en los códices, a través de imágenes que relacionadas entre sí, componían los conceptos generales.


Los poetas Náhuatl conformaban uno de los grupos más espirituales y filosóficos de los pueblos prehispánicos. La mayoría de ellos eran participes de la sabiduría heredada por los toltecas. Entre los tlamatinimes más sobresalientes están: Tecayehuatzin, rey de Huexotzinco; Ayocuan, también poeta de Huexotzinco; Tochihuitzin de Tlatelolco; Totoquihuatzin de Tacuba; Nezahualcoyotl, el sabio rey de Tezcoco y su hijo Nezahualpilli. Se cree, incluso que en determinadas ocasiones, esta elite de sabios, se reunía en una especie de congresos, para reflexionar acerca de la poesía, como lo señala Miguel León Portilla[iii] en Los antiguos mexicanos: “Hacia 1490 el señor Tecayehuatzin, rey de Huexotzinco, organizó en su palacio un diálogo de poetas y sabios para tratar de esclarecer qué cosa era la poesía” (114).


En sus cantares y poemas, expresaban también sus más hondos pensamientos con respecto a los problemas de la vida, la mayoría con gran sentido filosófico. Entre los símbolos más recurrentes, a los que hacían referencia en sus cantos, eran: la flor, la naturaleza y los animales sagrados (jaguar, águila, serpiente). Cada uno de estos elementos tenía un determinado significado, según el contexto en el que los evocara el poeta.


La flor era uno de los veinte signos de los días; la flor es también signo de lo noble y lo precioso; y así mismo, representa los perfumes y las bebidas. También surge de la sangre del sacrificio, y corona el signo jeroglífico de la oratoria. El árbol, el maguey y el maíz alternan en los jeroglíficos de lugares. (Alfonso Reyes 24)


Otro de los elementos importantes que evocaba el poeta, era reflexionar sobre el enigma de la divinidad.


La reflexión de los sabios náhuatl, era hablar de un dios supremo Tloque Nahuaque, “Dueño del cerca y del junto”; Moyocoyatzin, “que se está inventando así mismo”; el supremo Dios dual, Ometeótl, que más allá de los cielos, da origen y sostén a todo cuanto existe. (León Portilla 118)


Así mismo, también se hace presente en esta temática náhuatl, la muerte, la fugacidad de la vida, la región de los descarnados, la preocupación por decir palabras verdaderas[iv] y, como ya lo hemos señalado, el sentido de flor y canto.


…tal vez la única manera posible de decir palabras verdaderas en la tierra era por el camino de la poesía y el arte que son “flor y canto”. La expresión idiomática, in xóchitl, in cuícatl, que literalmente significa “flor y canto” tiene como sentido metafórico el de poema, poesía, expresión artística, y, en una palabra, simbolismo. (León Portilla 126)


Entendemos, entonces, que esta metáfora (flor y canto), tan recurrente en los cantos náhuatl son palabras sagradas que llevan al hombre, a través de la voz del poeta, a proyectarse más allá de sí mismo, con el único objetivo de acercarse a su raíz, a su origen, a descubrirse.


Siendo el objetivo principal de este estudio, analizar la poesía de uno de los más importantes poetas del mundo prehispánico; Nezahualcoyotl, nos centraremos a continuación en su vida y obra poética. Trataremos de descifrar los signos que componen sus cantos, el significado de las palabras (metáforas), la temática recurrente y el sentir de su pensamiento filosófico.


Nezahualcóyotl; el príncipe perseguido.


Basándonos en la biografía que hace el investigador José Luís Martínez[v], sabemos que Nezahualcóyotl nace el día 1 venado del año 1 caña (28 de abril de 1402) en Tezcoco, capital del Señorío de Alcohuacan. Su nombre; Nezahualcoyotl, tiene más de dos acepciones: brazo o fuerza de león[vi] y coyote hambriento o ayunado.


Si pudiéramos ubicar la vida de Nezahualcóyotl, en algún género dramático diríamos que sería muy parecida a la de una tragedia griega. Pues el destino de este personaje, sobre todo en su adolescencia, se halla conducido por la fatalidad. Siendo un niño de apenas doce años, su padre Ixtlixochitl Ome Tochtli lo nombre, oficialmente, príncipe heredero al trono, asegurando, quizás, la permanencia de su linaje en el poder, ya que, varios de sus enemigos (principalmente Tezozómoc) codiciaban su gobierno. A los dieciséis años, Nezahualcóyotl huye junto con su padre al bosque de Cuauhyácac. Los enemigos lo acorralan. El príncipe se esconde en la copa de un árbol y desde ahí, presencia la muerte de su padre. A partir de ese momento será perseguido, a muerte, por los mismos adversarios de su progenitor. Sin embargo el destino le favorece y su tío Iztcoatl lo lleva a la ciudad de México Tenochtitlán donde permanecerá, aproximadamente, diez años de su vida. Se cree que en el Calmécac mexica, Nezahualcóyotl termina su formación militar y religiosa, propias de un noble como él. Sin embargo, su pensamiento filosófico y poético será distinto a la de los aztecas, mucho tienen que ver las doctrinas y prácticas religiosas toltecas, con las que estuvo muy cercano en su infancia. Hemos de recordar que su padre tenía ascendencia tolteca―chichimeca, por lo que no debe sorprendernos que el joven Nezahualcóyotl pensara distinto al pueblo mexica.


Miguel León Portilla, resalta que, en el periodo que va de 1420 a 1426, Nezahualcoyotl compone el Canto a la huida, en el que reflexiona sobre las adversidades que padece:


En vano he nacido,
en vano he venido a salir
de la casa del dios a la tierra,
¡yo soy menesteroso!
Ojalá en verdad no hubiera salido,
que de verdad no hubiera venido a la tierra.
No lo digo, pero…
¿qué es lo que haré?,
¡oh príncipes que aquí habéis venido!,
¿vivo frente al rostro de la gente?
¿qué podrá ser?,
¡reflexiona!
[vii]


Por fin en el año 4 caña (1431) y después de derrocar a Maxtla, Nezahualcoyotl es nombrado señor de Tezcoco por su tío Iztcoatl, Señor de México―Tenochtitlán. Inicia entonces su gobierno que durará más de cuarenta años, distinguiéndose por ser un Rey justo, que cultivará, con especial esmero, el arte y la cultura.


De ahí en adelante, comenta Pomar, “mandaba y gobernaba como le parecía que convenía, poniendo todo su cuidado principalmente en tres cosas: en los negocios de la guerra, en el cultivo divino y en los frutos de la tierra…” (Martínez 35)


El Señor de Alcohuacan, por su formación altamente religiosa, expresará una peculiar perspectiva de la vida y el destino del hombre en sus cantos o poemas. De estos, sólo se conservan aproximadamente treinta, pues el resto desapareció con la quema de códices que hicieron los frailes evangelizadores a su llegada a estas tierras, por considerarlos demoniacos.


A continuación nos centraremos en resaltar las características literarias (poéticas) de algunos de sus cantos. Nos basaremos en el estudio que hace, de algunos de ellos, el investigador Miguel León Portilla en su libro Nuestros Poetas Aztecas.



Nezahualcóyotl; el rey sabio.


Es preciso resaltar que las composiciones poéticas Nahuatl, llamados cuícatl,[viii] eran entonados en ceremonias sagradas acompañados de música de tambores (huéhuetl) y xilófonos (teponaztli) haciendo participe al pueblo. Dichos cantos eran dirigidos a una divinidad en particular por lo que el sabio (sacerdote), que los entonaba, debía ser también alguien sagrado.


Posteriormente, cuando algunos descendientes de la nobleza azteca, tienen contacto con la lengua castellana, e inician una recopilación de los cantos de sus antepasados, estos cuícatl presentarán una modificación en su estructura, pues los criterios seguidos para su traducción (y estructuración) serán parecidos a las estrofas de los poemas europeos. Es el caso de algunos de los poemas de Nezahualcóyotl, que presentaremos a continuación, basándonos en la distribución de “versos” que le da Ángel María Garibay y Miguel León Portilla.


Dentro de los temas más destacados que podemos encontrar en los poemas de Nezahulcóyotl son: la fugacidad de la vida, la muerte como un proceso de transición hacia el más allá o la región de los descarnados, el enigma del hombre frente al dador de la vida (Tloque Nahuaque), el decir palabras verdaderas y el sentido de flor y canto, una de las metáforas más recurrentes.


Yo lo pregunto

1.Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
2.¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
3.nada es para siempre en la tierra:
4.Sólo un poco aquí.
5.Aunque sea de jade se quiebra,
6.aunque sea de oro se rompe,
7.Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
8.No para siempre en la tierra:
9.Sólo un poco aquí.


En este poema, vemos como se presentan los versos separados y no de corrido, como lo escribieron los traductores náhuatl, no así los autores originales. Recordemos que la lengua náhuatl no desarrolló un sistema de escritura que no fueran los ideogramas en los códices. La manera en cómo se dieron a conocer estos cantos fue oralmente.


En los versos 2,3 y 4 se hace presente lo transitorio, la fugacidad de la vida en forma de pregunta. Del verso 5 al 9 se refuerza esa idea de que nada, en la vida, es permanente. Las los símbolos son referenciado por piedras finas como el jade (verso 5), metales preciosos como el oro (verso 6), las aves sagradas como el quetzal (verso 7). Cada uno de estos símbolos representa un nivel (social) del hombre, es entonces cuando el poeta señala que nada será permanente.







Percibo lo secreto

1.Percibo lo secreto, lo oculto:
2.¡Oh vosotros señores!
3.Así somos, somos mortales,
4.de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
5.todos habremos de irnos,
6.todos habremos de morir en la tierra…

7.Nadie en jade,
8.nadie en oro se convertirá:
9.En la tierra quedará guardado
10.Todos nos iremos
11.Allá, de igual modo.
12.Nadie quedará,
13.conjuntamente habrá que perecer,
14.nosotros iremos así a su casa.
15.Como una pintura
16.nos iremos borrando.
17.Como una flor,
18.nos iremos secando
19.aquí sobre la tierra.



20.Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
21.de la preciosa ave de cuello de hule,
22.nos iremos acabando
23.nos vamos a su casa.

24.Se acercó aquí
25.hace giros la tristeza
26.de los que en su interior viven…
27.Meditadlo, señores,
28.aguilas y tigres,
29.aunque fuerais de jade,
30.aunque allá iréis,
31.al lugar de los descarnados…
32.Tendremos que desaparecer
33.nadie habrá de quedar.



En este segundo poema, de nuestro análisis, vemos que la voz poética con la que inicia el texto es de alguien que percibe las cosas más allá de lo normal (1) y exhorta (2) a la reflexión de lo transitorio (3 al 6). Entre los símbolos vuelve a aparecer el jade (7), oro (8) y las aves preciosas (20,21), referenciando a la nobleza. Hace alusión, más claramente, a la región de los descarnados (10 al 12). Aparece el señalamiento de ese ser supremo (14,23). La metáfora del desvanecimiento, quizás la muerte (15 al 19, 22, 32,33), tanto la pintura como la flor tienen un ciclo de vida, así también el hombre en la tierra. Aparece el difrasismo[ix](28) alusivo a la nobleza guerrera.


Con estos dos ejemplos pretendemos dar un panorama, si bien general, de lo que para nosotros fue el estudio y acercamiento a los poemas de uno de los representantes más importantes de la literatura prehispánica; Nezahulcóyotl. Sin embargo, cabe señalar que se leyeron la mayoría de los cantos que se conocen de este sabio poeta nahualt, todos en las traducciones que hizo el investigador Miguel León Portilla, como ya se señaló anteriormente.


Así pues concluimos que la literatura mexicana, no se empieza a gestar a partir del Siglo XVI, sino que los poetas, los sabios tlamatinimes, surgieron en suelo azteca desde mucho antes de la llegada de los conquistadores. El más claro ejemplo es el sabio rey Nezahulcóyotl que origina una poesía reflexiva, solemne, donde la voz de quien habla es de alguien sagrado, un ser superior, que puede percibir las cosas bajo una perspectiva diferente. Tal solemnidad, muy posiblemente se deba al contexto en el que eran dichos; las ceremonias sagradas. Sin embargo, para entender más ampliamente el pensamiento de Nezahualcóyotl, se requiere de un estudio mucho más extenso y detallado, lo que por el tiempo, nos fue difícil de realizar, pero que trataremos de seguir desarrollando en cursos posteriores.









[i] Sabio o poeta (aquel que sabe algo). Muchas veces era el sacerdote que encabezaba la ceremonia.



[ii] Pintores o escribanos de códices prehispánicos.



[iii] Investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro del Colegio Nacional…



[iv] Miguel León Portilla descifra la connotación que tiene para los poetas nahuas la palabra verdad. Verdad en náhuatl (neltiliztli), es término derivado de mismo radical que tla-nélhuatl: raíz del que a su vez directamente se deriva: nelhuáyotl: cimiento/fundamento. Por lo que en su connotación náhuatl, neltiliztli (verdad) es raíz o fundamento (origen). (León Portilla, Los antiguos mexicanos. 122).



[v] José Luis Martínez a lo largo de su vida se dedicó a la investigación de los autores, circunstancia y pormenores de nuestra literatura. Fue ensayista y académico y presidió la Academia Mexicana de la Lengua.



[vi] Aunque José Luis Martínez haya señalado al león como símbolo referencial del nombre, es preciso aclarar que, quizás, se asemeje más al jaguar, ya que éste era el animal conocido y adorado por las culturas prehispánicas y no el león, que hasta entonces se desconocía.



[vii] Fragmento del poema Canto de la huida de Nezahualcoyotl.



[viii] Canto, himno o poema



[ix] Elemento estilístico que describe Garibay y que consiste en juntar dos metáforas para expresar, simbólicamente, un solo pensamiento, la más conocida y utilizada en la poesía náhuatl es in xochitl, in cuícatl “flor y canto” (Miguel León Portilla. Historia de la Literatura mexicana -36)



Bibliografia


García Bacca. La poética de Aristóteles. México: Editores mexicanos,2000.


León Portilla, Miguel. Literatura del México Antiguo. Los textos en lengua náhuatl. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1986.


---Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. México: FCE, 1988.


---Historia de la literatura mexicana. Periodo Prehispánico. México: Alhambra, 1989.


---Rostro y corazón de Anahuác. México: SEP, 2001.



Reyes, Alfonso. Visión de Anahuác. México: FCE, SEP, 1983.


Soustelle, Jacques. La vida cotidiana de los aztecas. México: FCE, 1983.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada